Kathryn Krick se ha hecho conocida internacionalmente por vídeos de liberaciones, personas que caen durante sus reuniones, supuestas sanidades y grandes encuentros en los que se presenta como «apóstol». Su ministerio, Five-Fold Church o 5F Church, afirma estar participando en un avivamiento mediante el que Dios estaría restaurando el poder sobrenatural, los apóstoles, los profetas, la liberación y una «unción» que durante generaciones habría estado prácticamente ausente de la Iglesia.
Sería fácil quedarse en las imágenes más llamativas y discutir si una determinada manifestación es auténtica, fingida, emocional o espiritual. Sin embargo, después de investigar durante bastante tiempo lo que Kathryn Krick enseña, creo que ese debate puede distraernos de un problema mucho más importante. Lo verdaderamente preocupante está en la doctrina que sostiene su ministerio: de dónde afirma haber recibido su autoridad, qué entiende por unción, qué papel atribuye a los llamados padres espirituales y qué ocurre cuando alguien cuestiona a quienes ocupan esos lugares de autoridad.
Examinar a Kathryn Krick exige mirar más allá de las imágenes impactantes y acudir a sus propias enseñanzas, a los testimonios de quienes han formado parte de su entorno y a los hechos que han ido saliendo a la luz. Después, todo debe ser juzgado con justo juicio y sometido a la autoridad de la Palabra de Dios. Es el mismo principio que ya hemos visto al hablar del engaño espiritual a la luz de la Palabra de Dios: una experiencia, una reputación o una afirmación de autoridad nunca pueden sustituir el examen bíblico.
Quién es Kathryn Krick y de dónde procede su supuesto apostolado
Kathryn Krick dirige Five-Fold Church en Los Ángeles y se presenta oficialmente como «Apóstol». Su propia iglesia explica que allí las personas son sanadas, liberadas y equipadas para convertirse en «portadores de avivamiento» y «vasos de unción». Por tanto, cuando Krick utiliza la palabra apóstol no parece estar empleándola simplemente como sinónimo de enviada o misionera. Se atribuye una función espiritual extraordinaria que, según su enseñanza, Dios estaría restaurando en nuestro tiempo.
Para entender el origen de esa autoridad hay que remontarse a su relación con el predicador tanzano GeorDavie. Krick cuenta que en 2016 asistió a una reunión en la que GeorDavie profetizó que estaba llamada a ser apóstol de Jesucristo y a alcanzar las naciones. Más adelante viajó a Tanzania, donde recibió de él lo que describe como una «impartición de unción». Según su propio testimonio, después de aquella experiencia regresó espiritualmente transformada y comenzó a ver manifestaciones de poder en su ministerio.
Este punto aparece explicado por la propia Kathryn Krick en varios vídeos recogidos en el canal THE BEAT by Allen Parr. En uno de ellos, Krick explica que la «impartición» consiste en que una persona que ya posee una determinada unción transmite ese poder espiritual a otra.
Este origen resulta fundamental para evaluar todo lo demás. Su reconocimiento como apóstol comienza con una profecía privada de GeorDavie y posteriormente queda reforzado por la unción que afirma haber recibido de él. El Nuevo Testamento, sin embargo, no enseña que alguien pueda convertirse en apóstol de Jesucristo porque otro supuesto profeta contemporáneo declare que lo es.
«¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?»
1 Corintios 9:1
Pablo relaciona su apostolado con haber visto al Cristo resucitado, y Hechos 1 presenta igualmente el testimonio de la resurrección como una característica vinculada a los apóstoles de Cristo. La palabra «apóstol» puede utilizarse en el sentido general de enviado, pero eso es muy distinto de reclamar una autoridad espiritual extraordinaria semejante a la que Kathryn Krick atribuye a su ministerio.
La doctrina de la unción ocupa un lugar central en el ministerio de Kathryn Krick
El problema se entiende mejor cuando observamos lo que 5F Church enseña sobre la unción. En uno de sus propios artículos, Firmly Planted, Krick afirma que Dios ha depositado una determinada unción en ella y que esa unción actúa como cobertura de protección sobre sus «hijos espirituales». También relaciona estar correctamente «plantado» bajo una autoridad espiritual con recibir protección, enseñanza e impartición.
En otras enseñanzas explica que una de las principales maneras en que Dios estaría transmitiendo su unción actualmente sería de una persona a otra, especialmente mediante verdaderos padres y madres espirituales. Ya no estamos hablando únicamente de discipulado, consejo pastoral o de que un creyente ore por otro. Se introduce una estructura en la que determinadas personas poseen una unción especial que otros necesitan recibir.
«Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.»
1 Corintios 12:11
Pablo atribuye claramente al Espíritu Santo la distribución de los dones. El texto no sitúa al creyente dentro de una cadena de ministros que controlan el acceso a distintos niveles de poder espiritual. Tampoco encontramos en las cartas apostólicas instrucciones para localizar a la persona que posee la unción que necesitamos, someternos a ella y permanecer bajo su cobertura para conservarla.
Este ejemplo lo muestra muy bien el Pastor Chris Rosebroughen en su canal Fighting for the Faith. El vídeo recoge una enseñanza dirigida específicamente a ministros en la que Krick los anima a recibir «impartición de unción» y relaciona esa transmisión con el principio de la paternidad y maternidad espiritual.
Que un creyente maduro discipline, enseñe y acompañe a otro es completamente bíblico. Pablo incluso emplea lenguaje paternal al hablar de algunos de sus colaboradores. Pero la Escritura no convierte esa relación en una estructura mediante la que el poder de Dios desciende de padres espirituales a hijos espirituales que deben permanecer vinculados a ellos para desarrollarse correctamente.
Cuando la autoridad espiritual empieza a producir dependencia
Esta enseñanza deja de ser una simple diferencia terminológica cuando observamos sus consecuencias. Si una persona cree que un determinado líder posee una unción necesaria para su crecimiento, que permanecer bajo su autoridad le proporciona protección espiritual y que apartarse de esa cobertura puede traer consecuencias, la relación con ese líder adquiere un peso que el Nuevo Testamento nunca concede a un pastor.
Los pastores deben enseñar, cuidar, exhortar y velar por la congregación. Su autoridad, sin embargo, está sometida a la Palabra de Dios. No son intermediarios de una protección espiritual especial ni administradores de una gracia a la que el creyente solo pueda acceder por medio de ellos.
«Pastoreen el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con deseo de servir, como Dios quiere. No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño.»
1 Pedro 5:2-3
También resulta preocupante la manera en que Kathryn Krick ha utilizado el conocido argumento de «no tocar al ungido». En el video publicado por Fighting for the Faith, el Pastor analiza una enseñanza en la que Krick recurre a la historia de David y Saúl mientras habla de las consecuencias de pronunciarse contra un siervo ungido por Dios.
El problema es que 1 Samuel 24 no trata sobre la crítica doctrinal. David se niega a matar a Saúl aun teniendo la oportunidad de hacerlo. Utilizar ese episodio para sugerir que cuestionar o denunciar las enseñanzas de un dirigente equivale a atacar al ungido de Dios cambia el sentido del pasaje y puede terminar silenciando precisamente el discernimiento que la Escritura exige.
«Examinadlo todo; retened lo bueno.»
1 Tesalonicenses 5:21
Este versículo ha aparecido varias veces en el blog, pero conviene recordarlo porque aquí resulta especialmente relevante. La orden de examinarlo todo no deja fuera a quien afirma tener una unción especial, realizar milagros o haber recibido una autoridad apostólica.
Las manifestaciones no demuestran que un ministerio proceda de Dios
Una de las defensas más frecuentes del ministerio de Kathryn Krick consiste en señalar las liberaciones, sanidades, profecías y otras manifestaciones que se producen durante sus reuniones. Sin embargo, la Biblia nunca nos permite determinar la verdad de una enseñanza únicamente por los resultados que aparentemente la acompañan. Primero debemos examinar el mensaje.
«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.»
1 Juan 4:1
Las manifestaciones espirituales también deben ser examinadas. Que algo resulte extraordinario, produzca una reacción física intensa o sea interpretado como una liberación no demuestra que proceda del Espíritu Santo. La Biblia nos enseña a juzgar aquello que vemos por la verdad revelada y no por el impacto que produce. Esto tampoco significa atribuir automáticamente cualquier comportamiento extraño a una causa demoníaca. En los artículos sobre guerra espiritual según la Biblia y sobre si un cristiano puede estar poseído he desarrollado con más detalle por qué el Nuevo Testamento trata estos asuntos con mucha más sobriedad.
También existen testimonios críticos de personas que asistieron a las reuniones de 5F Church. Matt Brown, que acudió en varias ocasiones, explicó que nunca llegó a ver una sanidad física que pudiera considerar claramente comprobable. También aseguró que durante las oraciones de liberación veía repetirse a algunas de las mismas personas, que presentaban reacciones similares semana tras semana. Su testimonio también fue recogido y analizado por el Pastor en su canal en marzo de 2024, así que esto lleva años sucediendo.
Además, en distintos vídeos analizados por Fighting for the Faith aparecen algunas de las mismas personas participando en escenas de liberación en ministerios diferentes, entre ellos el de Kathryn Krick. Esta repetición ha sido señalada durante años como uno de los elementos más sospechosos alrededor de estas manifestaciones y refuerza las dudas sobre la autenticidad de algunas de ellas.
GeorDavie no es un personaje secundario en la historia de Kathryn Krick
La relación con GeorDavie ha adquirido todavía más importancia en 2026. Una investigación publicada por The Guru Magazine recoge testimonios de antiguas integrantes de su entorno y afirma haber revisado correos electrónicos, mensajes y una grabación relacionados con acusaciones de conducta sexual inapropiada contra GeorDavie. Según esta investigación, Kathryn Krick habría conocido parte de estas acusaciones desde 2018. GeorDavie ha respondido públicamente negándolas.
La respuesta de Kathryn Krick también resulta significativa. En agosto de 2026, Krick continúa defendiendo a GeorDavie y compara las acusaciones contra él con situaciones bíblicas en las que verdaderos siervos de Dios fueron acusados injustamente. De esta manera, la cuestión deja de presentarse únicamente como un problema que debe investigarse y pasa a interpretarse dentro de una narrativa espiritual en la que GeorDavie ocupa el lugar del siervo de Dios perseguido injustamente.
La relación entre ambos importa porque GeorDavie no es simplemente un predicador al que Krick admira. Es la persona que, según su propio relato, profetizó su apostolado y posteriormente le impartió la unción sobre la que ella construye buena parte de su ministerio. Si sus credenciales espirituales deben ser examinadas, también debe examinarse el fundamento sobre el que Krick afirma haber recibido esa autoridad.
Este es precisamente uno de los peligros de construir la legitimidad espiritual mediante revelaciones privadas: una profecía termina validando a otra persona y, posteriormente, las experiencias de esa persona se utilizan para confirmar la profecía original. La Escritura proporciona un criterio mucho más seguro porque permite examinar cualquier afirmación desde una autoridad que no depende de ninguno de los implicados.
El problema de Kathryn Krick acaba siendo un problema de suficiencia
Al examinar el ministerio de Kathryn Krick en su conjunto, las manifestaciones dejan de ser el problema principal. Lo verdaderamente grave es el sistema doctrinal que las sostiene: apóstoles restaurados, padres y madres espirituales, imparticiones, coberturas y una unción que debe recibirse a través de determinados ministros. La Biblia nos llama a juzgar con justo juicio y a examinarlo todo, y ninguna experiencia sobrenatural puede convertir en bíblica una enseñanza que no procede de la Palabra de Dios.
Ese modelo se acerca a lo que ya he analizado al hablar de falsa espiritualidad: puede conservar un vocabulario cristiano y, al mismo tiempo, desplazar poco a poco la confianza hacia mecanismos espirituales que Dios no ha establecido.
«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.»
1 Timoteo 2:5
El creyente necesita una iglesia fiel, pastores que enseñen correctamente la Escritura, comunión con otros cristianos, corrección y discipulado. Todo eso forma parte de los medios que Dios ha dado para el crecimiento de su pueblo. Pero ninguna de esas personas se convierte en la fuente de una unción que debamos recibir para estar espiritualmente protegidos o plenamente equipados.
«Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.»
Colosenses 2:10
Por eso no considero que Kathryn Krick deba ser recibida como una apóstol de Jesucristo ni como una maestra segura. Sus propias enseñanzas permiten evaluar el fundamento de su ministerio: la autoridad apostólica que reclama, la impartición de unción, la cobertura espiritual, la paternidad y maternidad espiritual y la forma en que relaciona todo ello con el mover que, según ella, Dios está restaurando en esta generación. Cada una de estas doctrinas debe ser examinada a la luz de la Escritura, y cuando ese examen se hace seriamente aparecen problemas que no pueden tratarse como diferencias secundarias.
El discernimiento cristiano no consiste en descubrir quién parece tener más poder ni en dejarnos impresionar por aquello que no sabemos explicar. Consiste en permanecer bajo la autoridad de la Palabra de Dios. Cuando un ministerio empieza a enseñarnos que necesitamos una unción especial, una cobertura concreta o una persona extraordinariamente ungida para acceder a algo que Cristo ya concede a los suyos, necesitamos volver a examinar el fundamento.
Nuestra seguridad no descansa en Kathryn Krick, en GeorDavie ni en ningún otro líder espiritual. Tampoco depende de recibir una impartición o permanecer bajo una determinada genealogía ministerial. Descansa en Jesucristo, en su obra suficiente y en la verdad que Dios ya ha revelado en su Palabra. Si alguien afirma que Dios está haciendo algo nuevo, esa afirmación también debe someterse a la Escritura. El Espíritu Santo no conduce a la Iglesia hacia doctrinas que contradicen la Palabra que Él mismo inspiró, ni coloca intermediarios donde Cristo ya es suficiente.
❥ Sarai
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